sábado, 2 de febrero de 2013

Es otra noche silente, en la calma chicha de las olas con su vaivén de mecedora, las farolas, luciérnagas inmóviles, recitan impávidas su luz por las calles solitarias que en más de una ocasión jugaron con nosotros a las sombras tiernamente enlazadas. En mi mesa, como un retablo, se aturden los poemas ciegos por la pasión y el humo de mis cigarros. Contemplo tu rostro en las fotos del último verano, bañada de sol, ayuntados de ternuras y caricias que llegaban de lejos, de otros sueños con aroma de mar en tu piel aderezada de canela. Y poco a poco te leo entre líneas, párvulo fraseo de tus pensamientos, cuanto me has querido a pesar de los delirios. Es una noche que anda en el tronco de mis sentidos, adivinándote en el silencio desmayado de tu sueño desnudo, y mi vigilia de escritos enredados en el canto de los gallos de la madrugada. Manuel García Rodríguez

viernes, 4 de enero de 2013

RECUERDO Recuerdo como nacieron los encuentros. El sol estaba alto y te miraba las ojeras de los ojos. Eras incierta, tenías los augurios de los sueños,la risa en un remolino, y la mirada en una noche profunda.La primera cita fue en una terraza sin nombre, no importaba, éramos dos desconocidos sin costumbre. Me hablaste de la metafísica y yo diserte con ironía sobre la química de los sentimientos mientras te leía entre lineas. La luz crecía y bebimos embelesados palabras que rescato la brisa, que navegaron en el mar, que aún llevo dentro. Luego llegaron las citas con cualquier pretexto y el primer beso. El humo de tu boca, el salitre de los labios, la taberna de mil horas en verso, en prosa y la pasión de nubes malvas en tu pecho y en mis manos en celo. De aquel tiempo nos quedó el recuerdo dormido en el hilo de las almohadas y un poema de luciérnagas que anida en el viento.