domingo, 1 de enero de 2012

La Catarsis del Año Nuevo

Con el año nuevo un intento de vida nueva. Parece tener sentido. ¿Somos capaces de conseguirlo? ¿Somos capaces de no volvernos a equivocar? Yo también quiero cambiar mi vida. No quiero el recurso de resignarme a mis gritos existenciales. Quiero sentir que soy capaz de perdonar tanto como quisiera que lo hicieran conmigo, que soy capaz de amar aún más, porque tengo más experiencia, más ternura, más ganas de vivir, que puedo pintar los amaneceres con un sol circunciso y café con leche, que puedo regalar caricias, que puedo desterrar los años feroces, que puedo humildemente pedir perdón sin que mi orgullo me pida cuentas, que puedo empezar de nuevo porque aún es el tiempo. Quiero cambiar sin olvidarme de todo aquello que me enseño a crecer, que me alimento por dentro, que me inspiro, que me dio la vida y otras casi me la arrebata, son las fórmulas matemáticas del alma que me han hecho crecer, que me permiten estar de pie, erguido, para intentar conocerse, no abandonar, ocultándose del tiempo que huye, inasible, para dilatar la existencia, para medirse con la inmortalidad, para descubrirse en cueros por la vida, para salvar una vida, aunque solo sea la nuestra, cansada de Dios, pero por el amor de Dios, partida por mil rayos, hambrienta de Alejandría, perdida en todas las batallas, recuperada en la generosidad de un día de sol, descamisada por vocación, incompleta por definición, arruinada por malversación...Comienza un nuevo año, nueva vida, pero nada tendrá demasiado sentido si tu no estas en el calendario.    

No hay comentarios:

Publicar un comentario