sábado, 21 de enero de 2012
LOS SENTIDOS
A veces siento la profecía mágica de los sentidos. El garañón me trotea por dentro ansioso, irreverente, encelado, aventando el campo sudoroso de lluvia, con las crines al viento y un dulce aroma a plantas frescas. Mi ser gallardea curtido ya por las derrotas. Quiero escuchar tus palabras inventadas porque me saben a la sal de tu boca. Las mentiras enojosas pretendían ser excusas. Todos mis sentidos estaban alerta. Me ocultaron piadosos lo que me contaban impasibles las certezas. Un ángel tercio en la disputa, y llegó la calma. Desde aquel mismo instante me disculpe a mi mismo, reo de todos los perdones, mientras recordabas nuestras horas de aguas marinas y las costas de tu cama. Me dejé llevar, tu piel trepaba por mi cuerpo de soledad, invadido por tus secretos, inventado por tus caricias. Fueron generosos los años clandestinos. Detrás de cada palabra habitaba un mundo desconocido. Las mareas azotaron tu alma. Solo quedó un horizonte de galerna donde naufraga lo vivido. Pero tu sabes que yo siempre me refugio en el azul turquesa de tu mar y mis sentidos, que miró amanecer con un ramo de olivo, y te invito a contemplar el día como el inicio de todas las cosas, incansable en el delirio. Siéntate a mi lado. Vamos a diseñar la mirada, el tacto, el sabor, los sonidos, y el aroma de otro día que comienza en el vértice de tu alma sin memoria.
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