domingo, 12 de febrero de 2012

ALGUIEN EN LA MADRUGADA

Podría parecer poca cosa que alguien esté despierto en la madrugada. Tal vez trabaje o se desvele pensando  que la vida le da un mal trato,  que piense que el amor regresará con un "te quiero mucho" entre los labios, o que la radio, compañera, confidente, nunca lo dejara indefenso ante su soledad. Alguien en  la madrugada se oculta para no ser visto porque tiene miedo de las miradas. Alguien tiene sueños imposibles. Alguien mira como el mundo se defenéstra golpeado por mil armas, todas mortales: la guerra, la miseria, el dolor, la injusticia, el paro, el desamor, la ineptitud de los gobiernos, el a dios de tus labios rojos... Hay alguien en la madrugada que le hurta versos al cansancio, a las mentiras de cada día, a la rudeza de las tareas, al corazón engañado, y se abalanza armado de palabras a desangrar el alma, y vestir la realidad, ni mejor ni peor, con metáforas y pensamientos que no todos alcanzan. Alguien en la madrugada usa la vida como una bala perdida, y desde la calle que hace esquina, el amor se cimbrea con tacones de punta fina. Alguien de madrugada piensa y estudia para deslumbrar a Ibn Sina, que gesta su conocimiento entre el vino y las mujeres. Alguien de madrugada descubre su sueño en brazos de otro sueño. Podría parecer poca cosa pero soy alguien que esta despierto en la madrugada, con la esperanza de acompañar tu vida y tu café por las mañanas.      

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