martes, 28 de febrero de 2012
CUENTA CONMIGO
Cuenta conmigo que soy el albacea de tus sueños, el muro de tus arrebatos, aún cuando se resquebraje por los insultos y las lapidaciones que desde el pasado mandan aún mensajes que olvidaron el amor y sus generosas intenciones. Ayer me regalabas aromas de incienso y frutas frescas en la concavidad de tu cuerpo, y las caricias crecían por derecho, y las ideas andaban enardecidas mirándonos frente a frente, hasta que tu falda liviana la alborotaba el viento, entonces besaba tus pechos aún en flor y escribíamos en el techo con palabras nuevas y suspiros viejos. Hoy se cerraron tus cancelas. Hoy escribo tus ausencias y se me acumula la correspondencia que viene devuelta. Hoy levanto las persianas del día con la esperanza de renacer la vida de todo aquello que nos unía, de madurar juntos, canela en rama de las sienes, inagotable escribanía de las experiencias compartidas, y me quede solo otra vez, por la calle de la lejanía. Y sigo evocando tus huellas imposibles, y me perdono por no poder olvidarte. Por eso repito mi mi única promesa, la que tiene valía, "... yo, maestro de herejías, reniego de las postrimerías del alma, y la estéril advocación de la ternura, ya solo me fío de tus deseos inconfesables, de los pensamientos nunca expresados, de las ideas rechazadas, de las hazañas de los truhanes, del sortilegio de las almohadas, de la fugacidad de los amores, y la coqueta inmoralidad de tus pecados..." Cuenta conmigo que soy, quién a pesar de todo, siempre te ha querido.
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