PENÉLOPE-(...) Con nadie más que conmigo Ulises puede estar en zapatillas, cómodo y mudo. Porque me has deslumbrado de una vez por todas, no tienes que tomarte el trabajo de deslumbrarme cada día, ni estar brillante cada sobremesa(...), Relaja tu cintura; tus caderas que saben el nombre de las constelaciones; tus muslos-sobre todo el derecho, el de la cicatriz-tus muslos, mucho más bellos y vigorosos, que los de Patroclo...
ULISES.- ¡ Oh ! Penélope, mi único amor...
NAUSICA.- Mira Ulises, hablemos claramente. Aquella ilusión de los primeros días; aquel mirar al mundo reflejado en tus ojos, ha pasado. Lo siento(...) No comprendo como un hombre, que al principio fue tan...emprendedor, haya acabado por convertirse en esto: un charlatan de feria( ... ) en los escasos momentos en que te callas y me dejas pensar sueño con enamorarme nuevamente... (... ) Una nueva batalla, una nueva conquista
Se descuelga el peso de la duda, también del amor dado que sembró la geografía de ternuras infinitas, la incógnita plantea , ser Penélope o Nausica, despertar lo efímero o navegar el litoral acariciado.
La necesidad del ego oculto en el pliegue de los años, necesitado del último canto de sirena, arrastra contra las rocas de la costa, sin prevenir el naufragio, tiende la mirada sin querer conocer la ebriedad futura, palpita y se enreda.
Ulises es el torpe y egoísta, Nausica lo que crece, lo que no esta desarrollado y puede todavía volar, Penélope la sensualidad amada, el regazo generoso. No necesita más discursos que una palabra enamorada. Entretanto yo contemplo tu boca, dos labios rojo pasión, ¡ OH ! Penélope, mientras plancho
sobre mi pecho las arrugas que me dejó el amor.
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