martes, 3 de abril de 2012

BALADA

Cuelga el brezo de tu puerta.
La luz del amanecer ilumina
el sueño de los arcángeles,
y las sagas se hacen historias,
mientras me acallas
entre tus rosados senos.
Solo las hadas saludan el primer tintineo
                                          de los arroyos.
El musgo trepa por tu ventana.
Suena la madera desperezada.
Asciende el humo del hogar,
y rezuma el horno su simiente
de doradas hogazas.
Nace el sol.
Los ángeles aletean en la alacena,
entre frambuesas y nueces.
Huelen a tomillo las sabanas blancas.
La luz, a lo lejos, va tejiendo el paisaje
destruido, la noche anterior,
por tus miedos inocentes.
Amanece y despiertan los sentidos,
solo por ti... solo por ti.

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