No me esperes
si antes no alcanzo tu mirada,
si antes no te aprendo
de memoria,
y a beber el oleaje de tu cuerpo
transgresor y tibio,
mientras de diseño con hilillos de luz
en las mañanas de tu ausencia,
y navego en un mar de sensaciones
y de lluvia de trópicos y caracoles
que recorren tu cintura.
No me esperes antes del último
sueño de la noche
que quiero ser yo lo primero que contemples
al despertar, diciéndome mimosa
cuanto me deseas
mientras el espejo de tu alcoba
repite, impresionista,
tus gestos sin respuesta.
No me esperes todavía,
aún estoy dibujando
la sonrisa de tu boca.
En realidad es una invitación a esperar.
ResponderEliminarLindo
Abrazo