El rumor de los sueños despierta al pensamiento,
un certero soliloquio del alma errante,
sin paisaje definido, siempre cambiando
en la categoría de los siglos.
La lógica no basta para entender
el mundo antiguo ni las dimensiones de un quásar.
Un ángel se suicida en la noche estrellada
mientras el mundo se encharca las venas de cristal,
y el Árbol del Bien y del Mal le hace sangre
al conocimiento
con el filo de la luna llena,
degollando la razón de su existencia,
entre las páginas de Internet.
Soy un trashumante sin mesta ni mesnada,
un grito estepario, un estigma dolorido
en la manada, lastrado por la conciencia
de saberse hosco mirador de la estulticia
y de la nada.
En alguna parte un taumaturgo
se rasga las vestiduras porque
no le dejan acabar, ni en sánscrito ni en latín,
con los demonios de hojalata,
por los siglos de los siglos...
domingo, 11 de marzo de 2012
viernes, 9 de marzo de 2012
QUIÉN ME HA ROBADO...
¿Quién me ha robado la ilusión? La guardaba en un pedazo de corazón que ya no tiene calor. Solo me queda un rufián maledicente y borrachín apegado a la melancolía y a la frasca ocasional, porque no permito, aún, que nadie me borre el recuerdo de lo que es la camisa blanca, y el pecho al descubierto, listo para la puñalada sin pedir que me cante un ruiseñor, el nocturno enamorado, el que no me deja dormir para que siga siendo el que siempre fui. Que me maldiga el hipócrita y servil del plato de lentejas. El que censura mi ternura y mi servicio de café sin amargura. El que tiembla de rencor con mi mano de par en par para la ternura. El que dicta lo que soy sin ver ciego en su espesura. El que blasfema el horror sin escuchar como ensayo la tabla de multiplicar de mis amores por tu ventura. El que se olvida del perdón y se alimenta de desventura. ¿ Quién me ha robado la alegría que nace en mi para hacerla tuya, pidiendo solo que Dios no permita la mala ventura, ni esa nenia amarga del pasado, que repite su salmodia innecesaria, que es como una piedra de molino que arrastra en su cautiverio y mata?. Un viaje que anula la pasión de vida que brinda el camino y se conforma con un ¡ hay ! si yo fuera... si tu me dieras... y yo no nací para.., sin saber cuanto eres, con cuanta generosidad naciste, y cuanta riqueza nace en ti cada día. ¿Quién me ha robado el sueño, y la luz a cada verso, a cada mirada, a cada sonrisa regalada con el pecho abierto, con la mirada del Paraíso tendida, con las manos cuajadas de caricias y de alegatos de locura, donde todos somos inocentes, sin duda ? . ¿Quién me ha robado a Dios, por desventura, que solo me quedan las hebras del amor?. Tu tiempo me niega, me duele y no me cura, mientras te dejas arropar por vestidos que no son de tu hechura. ¿Quién me ha robado los sentidos que ya no siento los pulsos, ni las olas que llegan de una en una, ni a ti, ni a mi, ni al sueño que nos ha parido?. ¿Quién nos ha dejado esta vida desnuda robada al corazón, que no yo?, mientras tu le susurras al oído... y yo te repito, ¿ quién me ha robado el último beso, que aún se abriga en mi pecho?
jueves, 8 de marzo de 2012
Y LUEGO SER EL INVITADO
Eres una mujer de mar en mi costado,
te llevo conmigo a los mercados, los restaurantes,
y a contemplar los sueños de este lado,
jungla de bebedores,
oportunistas, narradores con voz de terciopelo,
poetas de entretiempo como los chaquetones,
orates todos,
para que sepas mirar al cielo
y distinguir las constelaciones,
y luego ser el invitado
a la voluptuosidad de tus noches de enaguas,
y que me prometas cosas
que has de olvidar mañana;
pero déjame mentirte ahora
querenciado entre tus piernas,
y seguir entre horas, amándote,
para poder decir de madrugada sin más honra,
que fui derrotado por las feromonas,
y mucho más, minuto a minuto,
por tu cuerpo tendido, latente,
lleno de geografías de curvas y caracolas.
te llevo conmigo a los mercados, los restaurantes,
y a contemplar los sueños de este lado,
jungla de bebedores,
oportunistas, narradores con voz de terciopelo,
poetas de entretiempo como los chaquetones,
orates todos,
para que sepas mirar al cielo
y distinguir las constelaciones,
y luego ser el invitado
a la voluptuosidad de tus noches de enaguas,
y que me prometas cosas
que has de olvidar mañana;
pero déjame mentirte ahora
querenciado entre tus piernas,
y seguir entre horas, amándote,
para poder decir de madrugada sin más honra,
que fui derrotado por las feromonas,
y mucho más, minuto a minuto,
por tu cuerpo tendido, latente,
lleno de geografías de curvas y caracolas.
miércoles, 7 de marzo de 2012
ERES LA MIRADA DE MIS SUEÑOS
He repasado mis sueños con ojos de mar abierto. Navegan con la proa desnuda y un sol bruñido que gallardea en el horizonte, alentando los sentidos. Mis sueños tienen la caligrafía de los deseos compartidos, la cálida tersura de los cuerpos que crecen desperejilados alborotando a todas horas, tostados en aguas desnudas y transparentes. Lejos de ceremonias, aún siendo hijos de los oráculos, se elevan místicos entonando salmos, adornados de almendros en flor y recitando versos de amores bíblicos y vidas recientes que saben a fresa y a hierbabuena. No hallo si no paisajes en la mirada. Vides cuajadas, higueras centenarias, mangas acarameladas, robles como dioses, montañas azules, rojas y verdes mirando al cielo, pastos generosos y ondinas de rivera. Nubes altas, como algodón de feria, mecen mis sueños. Abro los postigos y se incendian en el cristal de tu mirada. Haces que todos mis sueños tengan una prenda tuya, una hora impuntual como tus besos, un relicario inmortal como los amores buenos, un tremor urbano como de celos, un presagio imperfecto como lo oculto, un deseo germinal que se desnuda, un sabor a limones y canela como cuando me besas. Ya no quedan lugares celestes que contemplar si tu no los ves primero, porque tu eres la mirada de mis sueños.
LA PALABRA
Tengo el sonido de la palabra como un estigma vivo
en la geometría del alma.
Amo su impulso generoso, el raudal de las emociones
que brotan creando imágenes góticas.
El devaneo de sus horas tórridas,
los pensamientos sonoros que inventan el surrealismo,
la brisa de una oración siseante,
el tormento de un grito desgarrado o las preguntas
agnósticas de algún genoma.
Detrás de cada discurso un flujo labial y palatal,
sella la boca de los amantes que a media voz
recitan su deseo infinito,
ajenos a los alisios de su marea llena,
generosa y ronca.
Narra el verbo en claves herméticas,
los secretos alentados
por las sonatas de los bardos bebedores de hidromiel,
mientras bordan con versos la belleza
de las hijas de Aquitania,
y el pensamiento viaja en palabras heréticas
y clandestinas.
Tengo el sonido de la palabra corriendo
por los canalones del alma.
Tengo la voz y la palabra.
Tengo el sonido primigenio
que brota de las entrañas,
y aún me queda un susurro para decir
te quiero.
en la geometría del alma.
Amo su impulso generoso, el raudal de las emociones
que brotan creando imágenes góticas.
El devaneo de sus horas tórridas,
los pensamientos sonoros que inventan el surrealismo,
la brisa de una oración siseante,
el tormento de un grito desgarrado o las preguntas
agnósticas de algún genoma.
Detrás de cada discurso un flujo labial y palatal,
sella la boca de los amantes que a media voz
recitan su deseo infinito,
ajenos a los alisios de su marea llena,
generosa y ronca.
Narra el verbo en claves herméticas,
los secretos alentados
por las sonatas de los bardos bebedores de hidromiel,
mientras bordan con versos la belleza
de las hijas de Aquitania,
y el pensamiento viaja en palabras heréticas
y clandestinas.
Tengo el sonido de la palabra corriendo
por los canalones del alma.
Tengo la voz y la palabra.
Tengo el sonido primigenio
que brota de las entrañas,
y aún me queda un susurro para decir
te quiero.
martes, 6 de marzo de 2012
MIRÁNDONOS DESDE DENTRO
Por más que lo intento
lo que fuimos no se entiende
con lo que somos,
son recuerdos comunes,
pero tienen caminos diferentes
ilustrando la noche a luna llena,
desmontando la química sus moléculas,
borrando los paisajes que tejieron nuestro celo,
unidos por un estigma,
troquelados por un informe inadecuado,
impúdico en su calendario.
Somos la misma suma, la misma resta para todo,
la misma geografía de amores y desengaños,
en un espacio, en un tiempo sin arreboles,
sin concesiones, con arrebatos sin medida.
Perecemos en un punto muerto
donde yacen los días felices y los torpes duelos
del abecedario.
Estamos remachando los días desesperados.
Nunca seremos otros,
y nos desvanecemos tú sin mí, yo sin ti,
nunca sin nosotros, tú en mi, yo en ti,
perplejos en el trémulo aliento del último beso.
lo que fuimos no se entiende
con lo que somos,
son recuerdos comunes,
pero tienen caminos diferentes
ilustrando la noche a luna llena,
desmontando la química sus moléculas,
borrando los paisajes que tejieron nuestro celo,
unidos por un estigma,
troquelados por un informe inadecuado,
impúdico en su calendario.
Somos la misma suma, la misma resta para todo,
la misma geografía de amores y desengaños,
en un espacio, en un tiempo sin arreboles,
sin concesiones, con arrebatos sin medida.
Perecemos en un punto muerto
donde yacen los días felices y los torpes duelos
del abecedario.
Estamos remachando los días desesperados.
Nunca seremos otros,
y nos desvanecemos tú sin mí, yo sin ti,
nunca sin nosotros, tú en mi, yo en ti,
perplejos en el trémulo aliento del último beso.
jueves, 1 de marzo de 2012
EVOCACIÓN
El día es soleado. El primer café de la mañana me dejó tu recuerdo con la mirada prendida en tu cuerpo displicente, aún con las entretelas del sueño ronroneando en tus gestos, con el aroma de tu carne perezosa y tibia. Volví a evocarte acurrucada entre mis brazos, aceptando mis caricias cuerpo a cuerpo hasta el último suspiro. Volví a sentir que estaba vivo a pesar del tiempo transcurrido arrojado de tu tálamo. Allí flamígero se endurece dolorido el ángel de lo prohibido, a su pesar, por que no entiende cual fue el delito. Han pasado las estaciones y sigo fiel y desnutrido de cuerpo y de alma, como el ermitaño que solo se alimenta de lo intangible. El aire es cálido en este invierno cruel, disfrazado de lentejuelas que me guiña la pena con máscara de Carnaval, y siento ganas de decirte que el viaje es lo que importa, sin medir el riesgo, sin escuchar al ayer errático, solo el instante acariciado en cada poro del alma y de la piel, sintiendo que todo es nuevo, porque apenas contemplamos el camino de paso a cualquier parte. No importa llegar, si no sentir, no importa tener, importa emborrachar los sentidos como la absenta en los bohemios de nuestros iconos, hasta decir ¡ basta ! no cabe en mi más emoción, solo la paz de tu mirada, el reposo de la luz rojimalva del atardecer servido en lontananza, mientras nos hacemos cóncavos, inseparables, generosos, unívocos frente a la adversidad, al tiempo y sus mesnadas. Apuro el último sorbo de café, respiro el aíre del mar que me circunda cómplice de nuestros arrebatos, y camino con paso corto hasta la arena, me tiendo y sueño que no ha amanecido todavía. As time goes by.
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