Eres una mujer de mar en mi costado,
te llevo conmigo a los mercados, los restaurantes,
y a contemplar los sueños de este lado,
jungla de bebedores,
oportunistas, narradores con voz de terciopelo,
poetas de entretiempo como los chaquetones,
orates todos,
para que sepas mirar al cielo
y distinguir las constelaciones,
y luego ser el invitado
a la voluptuosidad de tus noches de enaguas,
y que me prometas cosas
que has de olvidar mañana;
pero déjame mentirte ahora
querenciado entre tus piernas,
y seguir entre horas, amándote,
para poder decir de madrugada sin más honra,
que fui derrotado por las feromonas,
y mucho más, minuto a minuto,
por tu cuerpo tendido, latente,
lleno de geografías de curvas y caracolas.
MUY CHIVA!
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