Hay momentos imposibles,
agujeros intransitables,
donde entramos a ciegas removiendo las sustancias del alma
y de la mente,
vencidos por las emociones.
No hay nada más doloroso que ser vulnerable al tacto
de los sentidos.
La lógica carece de lógica cuando te arden las entrañas.
El hombre nace y muere acreditando sus quejidos,
mordiscos encelados a la vida,
una que empieza, otra que termina,
desnudo despojo del Paraíso cerrado por principios,
lastres iracundos de nuestras vidas en la entretelas
del alma,
tatuajes de melancolía y tristezas
en la impúdica contabilidad de la existencia.
Hay momentos que es imposible salir del Laberinto,
y el Minotauro aguarda
Es verano, pero aún siento frío en todos los vestidos.
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